Salvo complicaciones puntuales a lo largo de los tres días de competición, los dos ganadores aplicaron astucia y serenidad en un recorrido atractivo, repleto de trampas tanto en sus estrechas calles como en su diabólico y desértico rough, superando las dificultades a base de continuos aciertos.
Caracterizado por sus continuas alternativas en la parte alta de la tabla, el Campeonato de España de Profesionales Femenino deparó un final de extenuante emoción, con Ana Belén Sánchez, Tania Elósegui y Marina Arruti metidas en un pañuelo al inicio de la jornada definitiva.
La malagueña, todo corazón, líder con uno y dos golpes de ventaja sobre sus más inmediatas rivales en el tee del 1, se desfondó sin embargo en la primera vuelta, un manojo de nervios que dejó el camino expedito a las dos golfistas guipuzcoanas, inmersas de lleno en un mano a mano de creciente espectacularidad que alcanzó su punto álgido en el último hoyo.
Antes, durante la práctica totalidad del recorrido, Tania Elósegui tenía controlada la situación, con 2, 3 e incluso 4 golpes de ventaja a pesar del buen hacer de Marina Arruti, sobresaliente con los golpes de aproximación y el putt pero insuficiente ante la creciente solvencia de Tania Elósegui, que adquirió una diferencia que se antojaba definitiva en el hoyo 15 (4 golpes).
Marina Arruti recuperó uno en el hoyo 17, para ponerse a 3, tras aprovechar que la nueva campeona se había ido a una maraña de hierbas y flores desérticas que le supuso un golpe de penalidad para ponerla de nuevo en juego.
Ya en el 18, el desenlace, en apariencia sosegado para Tania Elósegui, se trastocó en taquicárdico cuando la nueva campeona erró drásticamente en su segundo golpe, enviándola fuera de límites, lo que situó a Marina Arruti a un solo golpe. Para evitar el playoff, Tania Elósegui reaccionó con enorme bravura porque tenía la bola a más de 20 metros de bandera, ofreciendo una respuesta perfecta a semejante dificultad: putt de fábula, con subida, bajada, subida y nueva bajada en un green de órdago para dejarla a escasos 60 centímetros del hoyo, un golpe sensacional que, ya de forma definitiva, le valió el título.