Pero no pudo ser. Una vez más, la última vuelta de Sergio García (73) no estuvo a la altura de las circunstancias. Salió agarrotado desde el hoyo 1. Demasiado contenido quizá. Las noticias de una tormenta sobre la zona y la lluvia que acompañó a los jugadores durante las primeras horas del recorrido pusieron freno a esa furia española que hoy se echó en falta.
García perdió seis golpes de ventaja sobre el ganador del torneo, el irlandés Padraig Harrington (-3 al comenzar el día frente a –9 del español), porque su compañero de partido, el americano Steve Stricker (-6), en ningún momento fue rival para él. De los 20 primeros clasificados sólo hubo cuatro tarjetas por encima del par del campo y por desgracia una fue la de García.
Harrington lo hizo bien, 67 golpes, pese a haber tirado su bola al agua, a la ría de Jean Van de Velde en el hoyo 18 por dos veces. Salió escaldado con un doble bogey que abría de nuevo las puertas del triunfo a Sergio, porque minutos antes, el otro líder, el argentino Andrés Romero, también había enviado su bola a la ría en el 17 para terminar doble bogey y bogey y romper una racha de cuatro birdies consecutivos de los seis que consiguió en nueve hoyos.
Las noticias de los desastres de sus rivales le dio alas al español que llegó al Tee del 18 con un golpe de ventaja. Resopló profundamente para aliviar la tensión y su bola fue al centro de la calle; la segunda cayó en búnker donde realizó una buenísima sacada, pero el putt de media distancia se quedó a las puertas, para decepción de toda su familia que estaba alrededor de green junto a los Jiménez que también le esperaban para abrazarle. Y el joyero que escribió a lápiz el nombre de García en la Jarra tuvo que esperar unos minutos más.
El play-off era inevitable. Harrington y García se iban a jugar la Jarra de Clarete a cuatro hoyos. Ya se habían visto las caras los dos en 1999, en el Linde German Masters, segundo torneo profesional que ganaba García en su carrera, y esta vez el irlandés, actual ganador de la Orden de Mérito europea, no estaba dispuesto a dejarse derrotar. Así que puso la cosas claras desde le primer hoyo de desempate, desarmando al español que no encontró hueco para meter la cabeza.
Aún tuvo otra oportunidad, de nuevo en el 18, donde sí sacó la furia que lleva dentro, ya con todo perdido, enviando un drive al centro de la calle y un segundo golpe al centro del green. El birdie no quiso entrar y el conservador bogey de “Paddy” fue suficiente para romper una racha de 60 años de sequía irlandesa en el Open Británico (1947- Fred Daly). “Sólo puedo decir que lo seguiré intentando y que alguna vez caerá. Aunque hay que reconocer que si no ha sido hoy....”
Miguel Ángel Jiménez terminó en el puesto 12 de la tabla con –2 se despidió de Carnoustie con un birdie al 18 tras un enorme putt que fue directo al corazón de Escocia. Tiger fue una sombra en el torneo, “No he jugado al nivel para ganar un Grande”, reconoció y sólo le queda una oportunidad, el PGA de Estados Unidos, para no terminar otro año en blanco.
Un gran torneo para Europa, con dos de su más grandes estrellas, vencedores de tantas Ryder Cup, disputándose el triunfo, recuperando las corona dejada por Paul Lawrie en 1999, aquí, en Carnoustie.