Como sucede a menudo con los jugadores experimentados que ya tienen por la mano la sensación de ganar, Montgomerie se sacó los mejores pats en los hoyos finales. Se habla mucho de la suerte. Pero yo más bien creo que la bola entra o no en función del poder del que patea. De su convicción. De su determinación. El jugador escocés está pasando por el momento más dulce de la temporada, después de haber sido tercero la semana pasada en el Open de Francia. Lo cierto es que ha elegido un buen momento para afinar su juego, habida cuenta de que el día 19 arranca el Open Británico en Carnoustie.
En Estados Unidos, mientras tanto, el coreano K.J. Choi volvió a demostrar que la distancia entre el golf asiático y el norteamericano se reduce año tras año. Se trata nada menos que de la sexta victoria que logra en la PGA norteamericana. Y la anterior se produjo hace sólo un par de meses en el Memorial Trophy. La superioridad del coreano quedó patente en los tres golpes de margen que sacó respecto al segundo clasificado, el norteamericano Steve Stricker. Para hacerse una idea del mérito de Choi hay que decir que Jim Furyk terminó empatado en tercera posición con 3 bajo y Tiger Woods, jugando en calidad de anfitrión, acabó compartiendo el cuarto puesto con 2 bajo par.
El calendario ya sólo tiene que salvar un escollo para plantarse en la que muchos consideran como la semana más grande del año. El ´British´ ya resuena en la cabeza de los mejores golfistas del planeta, pero antes quedan dos paradas que pueden dar la medida de lo que se puede esperar a la hora de la verdad en Carnoustie. En Europa el tradicional Barclays Scottish Open de Loch Lomond. Y en Estados Unidos el John Deere Classic.